De cómo escriben los que escriben, según Onetti

Por información directa sé que, por ejemplo, Cortázar, Vargas Llosa, García Márquez, se imponen una disciplina de trabajo, tantas horas por día, pase lo que pase, se fracase o no. Esto no es una crítica, apenas una tenue manifestación de envidia. Pero yo no puedo. Falta de carácter o falta de la fe necesaria para hacer sacrificios. Me digo, un suponer, que Dostoievski escribió veinte novelas. No tenemos la veintiuna, que no pasó de proyecto, plan, apuntes, borradores y reflexiones. Y esta ausencia, ¿Qué importancia tiene? El sol se empecina en continuar apareciendo por el este. Por otra parte, siempre me abandoné a lo que saliera. Dios o la vida se encargan de mí y yo lo acepto. Cuando llega el ataque, y sólo he podido sospechar vagamente el porqué, escribo horas, días, me extenúo y termino el cuento o el capítulo. Nunca sé, después, si volveré a escribir; siempre supongo que sí. En cuanto a los personajes creo que nacieron de los fantasmas que son puertas, que pueden ser atravesadas para confesiones parciales...

Juan Carlos Onetti

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