sábado, 9 de julio de 2016

En tiempos de dependencias

Usualmente, lo formal dista bastante de lo real.

Discursos, desfiles, pompas y circunstancias varias no negarán salvo para el ciego, 200 años de estar en veremos.

Por eso me cuesta hablar de independencia en tiempos de dependencias varias.

La otra historia, aquella famosa que no escriben los que ganan y sólo puede leerse en las caras, no es la que cambia espejos españoles por otros barros extraños, sino que se juega cada día en las calles de cada rincón del país. De todo el país.

Mientras haya un pibe con hambre, un adicto en las calles, un padre sin trabajo, un viejo abandonado en el tiempo o un joven postergado y se continúen sus razones, la independencia no será.

200 años casi que no alcanzan. Sigamos hasta lograr que una celebración sea posible.

Leído en la apertura del programa 281

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