miércoles, 29 de octubre de 2014

Bolsillos

Busco en los bolsillos del alma y no, no encuentro las palabras.

Hasta ayer tenía muchas, pero se me hace que los recuerdos -que juegan, se esconden y vuelven a salir a la luz por sorpresa- se las han llevado a todas.

Leído en la apertura del programa 202

Dificultad

El cuerpo del mentiroso más grande del mundo yace sin vida desde hace más de un año al costado del camino. A pesar de los evidentes cambios en sus señas particulares producto de la intemperie, nadie se atreve siquiera a mirarlo.

Todos en el pueblo dicen que es muy difícil saber cuando creerle a un mentiroso.

Leído en las aperturas de los programas 201 y 324

lunes, 27 de octubre de 2014

En tiempo de blues

Mesas, luces tenues, alcohol, murmullos aquí y allá...

-¡Por Dios! ¿por qué no callan y escuchan? -desearía gritarles pero no lo hago, para no interrumpir este blues que suena. Creo que lo hace sólo para mi.

Mientras, el cantante se desgarra en un "por favor, ayudame" que se continúa segundos después entre las cuerdas de su guitarra, y me llega y hace lo propio en mis entrañas.

Un blues es un milagro que vuelve a nacer en el dolor que toma cuerpo: se engendra en él, pare con él, llora su primer llanto con él, y también llora los siguientes. Es la voz de la esperanza con hambre, de pan y también de justicia en la desolación; una voz que vibra al sentir la presencia del ausente, la mirada de quién está lejos y las pisadas de quién no vuelve.

-Por favor, ayudame, -canta, se desangra, conmueve, se alimenta, bebe, se rebela, suda, se consuela el blues desde un hálito de vida lanzado al aire sin mayores pretensiones que la de crear esta sensación de estar juntos.

Al fin y al cabo las mesas, las luces tenues, el alcohol y los murmullos aquí y allá son también parte de la escena, una en la que se me antoja hace malabares la vida. Justamente aquellos que necesito para sobrevivir, en tiempo de blues.

Leído en la apertura del programa 198

domingo, 26 de octubre de 2014

Bueyes perdidos

-Si hubiera una próxima vez, usaría una red -se dijo-. Durante todo el trayecto debo estar pendiente de cada movimiento del pie, de la fuerza y dirección del viento, de la tensión de la cuerda misma y del estado de los sujetadores en los extremos. Necesito estar atento todo el tiempo, lo sé, pero no lo pude evitar y me distraje pensando en bueyes perdidos.

Miró entonces a su alrededor y se vió reflejado en las ventanas de los edificios circundantes.   

-Definitivamente, la cuerda floja no es un lugar seguro -concluyó, ya demasiado cerca del suelo como para advertir que la cosa dejaba de ser divertida.

Leído en la apertura del programa 199

sábado, 25 de octubre de 2014

Obituario

Hablando de 1) paraísos se me va el 2) tiempo y ambos, se sabe, son subjetivos.

No me place abrir un debate sobre la identidad que cada uno le adosa a 1) pero tampoco sobre la que pudiera atribuírsele a 2), porque eso sería como discutir la cuadratura del círculo, el sexo de los ángeles o el ombligo de Adán.

Por eso al amor, ese especialista en multiplicar subjetividades, se le antoja en ocasiones relamerse en demostrar que el tiempo puede crear paraísos para habitar, y en otras delinear un infierno al que con gusto nos invitan a ponerle el contenido, cenizas incluídas.

Así es él, y del amor hablamos. Por esa sinrazón es que trae en el frente una etiqueta que reza: "Tómalo o déjalo", y la fecha de caducidad estampada en el fondo del envase, visible sólo cuando se acaba el producto.

En el obituario de algunos amores debiera decir:

"En el día tal del mes cual del año aquel murió el amor, aplastado bajo una enorme y compacta masa de objetividades. Sus restos serán velados entre las cartas que inspiró y las promesas que nunca cumplió." 

Es probable que el tal obituario nunca se publique, pero de muchas formas y con pocas dudas sabemos que cuando muere el amor, es esa una muerte que se muere de a dos.

Leído en la apertura del programa 227.

Aldea

(Escrito y leído por Raúl Astorga para nuestro programa.
¡Gracias, Raúl!)

En aquella pequeña aldea, era el único seguidor de una cantante que había hecho furor en los años '70. Tenía todos sus discos, y el almacén empapelado con posters de esa joven y portentosa estrella.

Por eso no tendría que haberle sorprendido cuando la señora mayor que entró preguntando por la estación de servicio se acercó a una de esas fotos, le pidió su nombre, y le dedicó una firma con el lápiz labial que extrajo de su cartera.

Leído en la apertura del programa 197

viernes, 17 de octubre de 2014

Punctum

El punto, "punctum", agujero.
Concepto primario, ente fundamental, adimensional.
Mínima expresión gráfica.
Signo de puntuación. Medida.
Hay punto de sutura,
de fusión, de ebullición, de condensación,
de congelación, de sublimación, de inflamación.
Y hay punto material, punto límite,
punto anguloso, punto de inflexión.
Punto G, punto A. Punto cardinal.
Y es también unidad de tanteo.
Hay mucho contenido en un punto: forma, tamaño, color y textura.
Y si una sucesión continua de puntos trazados forma una línea
Y la línea cierra espacios y delimita formas,
Vos y yo somos una suma de puntos
definiendo el perfil de las cosas.

Leído en la apertura del programa 196