viernes, 30 de agosto de 2013

De un modo u otro, la radio.

¿Por qué me gusta tanto hacer radio?

Tiene algo de inexplicable; una sensación que sólo puede comprender quién alguna vez estuvo ahí. Una bella mezcla de placer, trabajo, responsabilidad y oportunidad. Y de compartir, un magnífico compartir de emociones, no importa de qué lado del mic estemos. Como cuando yo era chico y mi vieja escuchaba Rivadavia, con Fontana, Larrea, Carrizo. O como cuando adolescente y viajaba muy lejos en el Tren Fantasma, o cuando acompañaba a mi viejo de radio en radio llevando su música y sus sueños.

Siempre, de un modo u otro, la radio. Y finalmente, mi turno. Tardío, casi impensado pero de alguna manera siempre buscado. Y llegó.

¡Feliz día, querida radio! ¡Gracias por todo!

Leído en la apertura del programa 138

jueves, 22 de agosto de 2013

El inventor

El inventor que inventó el tiempo lo hizo, justamente, para que el tiempo existiese, tal como sucede con todo lo que no es y el inventor quiere que sea, y va y lo inventa.

Inventó:
Los segundos, para las alegrías.
Los minutos, para la paz.
Y las horas para las penas,
que son generalmente más largas.

Luego le inventó al tiempo la palabra 'inexorable', según creo. Porque otro uso a tal palabreja no le veo.

Una vez hecho esto, el inventor dejó que el pasado y el futuro se hicieran solos, por propia necesidad nada más. El pasado, para guardar el tiempo ya usado. Y el futuro, para tener un mientras tanto al esperar lo que sea que llegue.

Ambos, pasado y futuro librados a su propio designio se cruzaron entonces en el punto llamado 'presente', como era de esperar. Allí comenzaron a amontonarse sin piedad -o tal vez sí la tienen, no quiero mentir-, el reloj y las arrugas y las estaciones y la espera y el dormir y el caminar y el nacer y el morir, y todos y cada uno de los extremos de un mismo tiempo, el propio.

Sí, puede sonar un poco ampuloso decir 'el propio' cuando es sólo una ínfima parte del Universo. Pero es mío y con eso me basta.

Leído en la apertura del programa 137

miércoles, 21 de agosto de 2013

Lunatismo I

(Autor: Silvina Vital. ¡Gracias, Sil!)

Dos millones de suspiros,
Veinte mil aleteos de mariposa,
Tres minutos de cosquillas en el estómago,
Una milla de viento de otoño,
Un puñado de rayos de sol,
Una miríada de sonrisas,
Un millón de destellos de Antares,
Cincuenta mil caricias de piel,
Dos botellas de lágrimas de amor,
Cinco cajas de inocencia,
Un baúl de ilusiones,
Tres mil vuelos de colibrí,
Siete arco iris,
Seis toneladas de gotas de lluvia,
Quince minutos de emoción profunda,
Diez milagros inadvertidos,
Ochenta mil parpadeos de ojos enamorados,
Una lista infinita de palabras de amor.
Todos hipotecados por el hombre rico para pagar su lote en la luna.

Leído en la apertura del programa 136

viernes, 9 de agosto de 2013

Rosario es nosotros

Los políticos hablan, la radio cuenta, la TV muestra.
Mucha gente seria que explica
pero mejor cambiar de tema,
the show must go on.

Los edificios explotan y el cordón industrial implota,
nada ha cambiado desde que comenzó
ese desfile de locos llamado neoliberalgo.
¡Gastar! ¡Pero no lo nuestro!

Y el silencio de todos nosotros.
En medio de todo esto, todos nosotros.
Rumores, sueños rotos, actos heroicos
y en el medio, nosotros.

Y el silencio de todos nosotros.
Y la esperanza de todos nosotros,
Y el odio al transcurrir de todos nosotros,
y el hambre de vivir de todos nosotros.

Siempre nosotros, Rosario es nosotros,
es nuestra esperanza y penas y la pasión en las venas,
aborrecer la desidia y darle y darle con el bastón de cristal.
Y en medio de esto, el silencio de todos nosotros.

Y porque ya lejos o cerca, ya feliz o sufriente,
vital o serena o mezquina o en pena,
no parida, mal herida pero vuelta a curar,
como diría Lalo, Rosario te siento igual.

Leído en la apertura del programa 135